En el fútbol sudamericano, la mística suele ser una trampa. Creer que la historia de un club va a ganar partidos por sí sola es el primer paso hacia el fracaso. Cuando Raúl Sanzotti asumió la dirección deportiva de Argentinos Juniors en 2019, la institución peleaba el descenso y carecía de la infraestructura básica para un plantel profesional. No había gimnasio acorde, faltaban canchas y ni siquiera existía la posibilidad de brindarle desayuno o almuerzo al primer equipo. Sin embargo, la reconstrucción no empezó por los ladrillos, sino por el rediseño total de la política deportiva del club.![]()
Durante una reciente y profunda clase magistral en nuestro programa universitario de gestión, quedó en evidencia que la profesionalización de las estructuras es el único salvavidas real. "Si tenemos un jugador de diez dólares y las condiciones de entrenamiento no son óptimas, nunca te va a rendir por lo que pagás", sentenció Sanzotti, resumiendo una máxima de la gestión moderna. Hoy, esa precariedad es historia. El club construyó un complejo de entrenamiento propio, unificando a la Primera División con las divisiones juveniles para fomentar el sentido de pertenencia.
Pero el verdadero salto de calidad que reposicionó a la institución ocurrió en las oficinas de la Secretaría Técnica. Liderada por Mauro, el área pasó de ser un equipo de dos personas a una maquinaria de datos con analistas, scouts y programadores propios. "Nosotros cruzamos herramientas como Wyscout y SkillCorner, que a través de inteligencia artificial nos entrega métricas físicas y acciones sin pelota, como desmarques y repliegues", explicó el Secretario Técnico. Esta sistematización generó un modelo de captación predictivo.
El caso más emblemático del éxito de esta fusión entre el software y el "potrero" es el del defensor Francisco Álvarez. Los scouts estaban observando a un compañero suyo, pero al cruzar los datos en la plataforma de desarrollo propio del club, el algoritmo arrojó que Álvarez tenía métricas muy superiores. "Ese fue el inicio para empezar a seguirlo con otro ojo, y terminó en su contratación", reveló Mauro. El dato no toma la decisión, pero enfoca la mirada donde el talento está oculto.
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A nivel formativo, la revolución también incluyó el léxico. Para evitar que las juveniles funcionaran como "islas" desconectadas, la dirección deportiva unificó el vocabulario técnico de todos los entrenadores. Hoy, desde la Novena hasta la Primera, conceptos como "perfil ofensivo" o "juego asociado" significan exactamente lo mismo. Además, implementaron un sistema donde los martes se mezclan categorías, obligando a los técnicos de distintas divisiones a planificar de manera conjunta.
La meta institucional es clara: mantener un plantel con al menos un 50% de jugadores formados en la casa. Han llegado a tocar picos del 64%, un número extraordinario en la élite competitiva actual. Argentinos Juniors entendió que para proteger su histórico sello del "Semillero del Mundo", debía dejar de vivir de la nostalgia. Lo transformó en una industria eficiente, apostando a que el verdadero talento de un director deportivo no es solo comprar bien, sino construir el contexto exacto para que el futbolista no deje de crecer.