Cuando Fernando Cavenaghi llegó a Uruguay para analizar el fútbol de ascenso, pasó cuatro meses estudiando la categoría antes de tomar una decisión. La oportunidad apareció en Racing Club de Montevideo, un equipo tradicional de Sayago que militaba en la Segunda División y atravesaba una profunda crisis institucional. El exgoleador, asumiendo el rol de presidente y director deportivo, se instaló en el país con una meta clara: transformar a "La Escuelita" en un modelo de formación integral.![]()
El inicio del proceso, a principios de 2021 y en plena pandemia, fue desde los cimientos. El equipo de gestión manejaba la diaria del club siendo apenas tres personas comunicadas por un teléfono. Cavenaghi se encontró con una institución que carecía de la infraestructura básica para el profesionalismo. Ante la falta de presupuesto, la dirección deportiva trazó una estrategia de supervivencia basada en la austeridad y el ingenio. La falta de recursos era tal que, en las categorías formativas, se les enseñaba a los juveniles a prepararse una botella de agua con limon en sus casas para llevar al entrenamiento al día siguiente.
La metodología deportiva adoptada por Cavenaghi tuvo un pilar innegociable: el scouting de oportunidad. Sabiendo que era imposible competir financieramente con los gigantes del país, la secretaría técnica apuntó a los talentos jóvenes que quedaban tapados o sin minutos en los planteles extensos de Nacional, Peñarol y Defensor Sporting. El club les ofrece el contexto y el espacio para jugar. Esta política dio frutos inmediatos con casos como el de Santiago Mourino, un defensor sin lugar en Nacional que, tras seis meses de rodaje en Racing, fue vendido al fútbol europeo por más de 11 millones. Esta inyección económica y de credibilidad validó por completo el modelo de gestión.
El orden metodológico en la formación de juveniles, impulsado por la llegada de profesionales capacitados como Gustavo Fermani, se combinó con una prolijidad financiera estricta. Esa transparencia institucional fue el imán que atrajo a la alianza global Red Bull Futbol, compuesta por el Bayern Munich y Los Ángeles FC. Tras un exhaustivo proceso de auditoría legal que duró más de un año, los inversores internacionales confirmaron que Racing no tenía deudas ocultas y que los derechos de los futbolistas pertenecían genuinamente a la institución.
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La llegada del grupo alemán y estadounidense potenció la estructura, permitiendo la consolidación de un predio de alto rendimiento de seis hectáreas y la clasificación a competencias internacionales como la Copa Sudamericana. Sin embargo, la consagración definitiva de este proyecto a largo plazo llegó recientemente en la cancha. Manteniendo el respeto absoluto por la identidad del club y sus empleados históricos, el proceso que comenzó corriendo caballos del predio de entrenamiento culminó con Racing Club de Montevideo gritando campeón del Torneo Apertura 2026. Un milagro cimentado en la planificación, el scouting y la paciencia.